Guía: Elección de talentos para un druida healer.

  1. Introducción.
  2. La importancia de la celeridad.
  3. La importancia del papel a desempeñar.
  4. Explicación detallada de las hojas de talentos.

1. Introducción.

Saludos ^^.

En este primera guía que albergará el blog me he animado a escribir sobre uno de los temas más importantes de cara a un healer: la elección de los talentos más adecuados para maximizar su rendimiento. Antes de comenzar a proponer detalladamente hojas de talentos podemos preguntarnos, ¿existe una hoja de talentos ideal para mi druida healer? Personalmente, opino que no hay una receta maravillosa que funcione a la perfección sea cual sea nuestra situación. Por lo tanto, aconsejaría evitar el fijarse en druidas de hermandades avanzadas para copiarles sus talentos, porque muchas veces no somos conscientes o capaces de evaluar su equipo, y seguramente desconozcamos qué papel desempeñan en sus respectivas raids.

Por lo dicho arriba, deduciréis que para mi hay dos factores determinantes a la hora de configurar los talentos de nuestro druida:

  • El índice de celeridad.
  • El papel a desempeñar en una raid.

En cuanto al primero de ellos, me gustaría extenderme con profundidad en un próximo artículo. No obstante en el siguiente apartado daré unas pequeñas bases de por qué lo considero tan importante. En cuanto a nuestro papel como healer en raid, dedicaré el tercer punto. Seguidamente, en el apartado final, detallaré la justificación de la elección de talentos.

2. La importancia de la celeridad.

Aunque pueda resultar sorprendente, y diste de lo que sucede en otras clases, para los druidas el índice de celeridad determina qué hoja de talentos es más adecuada para realizar su labor en raid. Generalmente, dicha labor va a consistir en ocuparse de la curación de los miembros de la raid, dejando la sanación de los tanques en manos de otras clases healer. No quita este hecho que, por ser norma general, un druida no pueda encargarse perfectamente de curar a un tanque, pero en raras ocasiones os veréis obligados a desempeñar esta labor.

Así pues, buscamos optimizar la curación a los miembros de la raid, la cual haremos a base de HoT (heal on time, curación en el tiempo), por lo que nuestro objetivo principal va a ser reducir nuestro GCD (Global CoolDown) a un segundo. Para que nos entendamos, el GCD es el tiempo que transcurre entre que lanzamos un hechizo y podemos lanzar el siguiente. Veréis que si usáis, por ejemplo, rejuvenecimiento, existe un cierto lapso de tiempo durante el cual no podemos lanzar un hechizo (a excepción de algunas habilidades que funcionan al margen del GCD, pero tampoco quiero liar demasiado el asunto). Ese lapso es nuestro GCD.

Si nuestro índice de celeridad fuese cero, este GCD ascendería a un segundo y medio. Como he dicho, el objetivo es reducirlo hasta un segundo. ¿Por qué? Basta pensar por un momento en un intervalo de quince segundos. Si no tuviésemos nada de celeridad, podríamos lanzar diez curas; sin embargo, con un buen índice de celeridad, estaríamos en condiciones de lanzar quince curas. Si ganamos cinco curas cara quince segundos, imaginad la diferencia que puede haber a medida que un combate se alargue y dure siete u ocho minutos. Hablamos de poder lanzar más de cien curas en un boss si hemos introducido un poco de celeridad en nuestro equipo. Interesante, ¿no? Para aquellos que se estén frotando las manos pensando en sólo usar celeridad y asi librarse del GCD, los desilusionaré confirmando que éste no puede bajar de un segundo.

Existen dos cifras “mágicas” sobre el índice de celeridad que dos druidas deben tener en mente, 735 y 856. Sin embargo, ambas cifras han de tomarse con cautela porque dependen de ciertos factores (en ese otro artículo que he mencionado que escribiré, proporcionaré tablas):

  • Con un índice de celeridad igual a 735 reduciremos nuestro GCD a un segundo siempre y cuando:
    • Tengamos 3 puntos de talentos invertidos en enfoque celestial, de la rama de equilibrio.
    • En nuestra raid haya un druida con 3 puntos de talentos en la forma de lechúcico lunar mejorada o un paladín con 3 puntos de talentos en reprensión presta. En ambas ocasiones ganaríamos un 3% de celeridad, y atención, no se acumulan, sino que se superponen; es decir, con disponer de una de estas dos opciones anteriores nos basta.
    • En nuestra raid haya un chamán que coloque el tótem cólera de aire, que proporciona un 5% de celeridad.
  • Con un índice de celeridad igual a 856 reduciremos nuestro GCD a un segundo siempre y cuando:
    • En nuestra raid haya un druida con 3 puntos de talentos en la forma de lechúcico lunar mejorada o un paladín con 3 puntos de talentos en reprensión presta. En ambas ocasiones ganaríamos un 3% de celeridad, y atención, no se acumulan, sino que se superponen; es decir, con disponer de una de estas dos opciones anteriores nos basta.
    • En nuestra raid haya un chamán que coloque el tótem cólera de aire, que proporciona un 5% de celeridad.

Como os podréis imaginar, de no cumplirse alguna de las condiciones mencionadas arriba, esas cifras se dispararían hacia arriba de forma alarmante.

Así pues, nuestro índice de celeridad (y, en resumidas cuentas, por tanto nuestro equipo) va a determinar qué hoja de talentos usar, ya que si demasiado bajo, nos veremos obligados a optar por invertir puntos de talentos en enfoque celestial. En cuanto a la dependencia de paladines, chamanes y druida con forma lechúcica, no os queda más que insistir a vuestro Raid Leader para que incluya alguno en la raid.

3. La importancia del papel a desempeñar.

Si bien es cierto que arriba mencioné que principalmente nuestro papel consiste en curar a los miembros de la raid, puede haber ocasiones en las que debamos apoyar la curación en tanques o, incluso, ocuparnos de uno de ellos por completo. Cada raid es un mundo y en función de su configuración se os va a pedir que realicéis cierta tarea u otra.

Es más, aquí cobra suma importancia a qué tipo de dificultad de raids os enfrentéis. ¿Sois solamente healers en raids de 25 personas? ¿Hacéis también raids de 10 personas? ¿Cuántos healers suelen llevar en cada caso? Estas son preguntas que sólo vosotros podéis responder, y cuyas respuestas seguramente disten mucho de los druidas de otras hermandades.

¿Por qué es importante plantearse estas cuestiones? Sencillamente porque en función de las respuestas buscaremos mejorar unos hechizos u otros. Como comprenderéis, no supone lo mismo para un druida curar únicamente a una raid de 25 personas que curar a un offtank en una raid de 10 personas, puesto que el repertorio de hechizos a lanzar cambia drásticamente. Según vuestro papel, buscaréis invertir talentos para mejorar aquellas habilidades que más utilicéis.

En mi caso particular, actualmente estoy centrado en las raids de 25 personas, y os puedo decir que apenas uso otros hechizos que no sea rejuvenecimiento y crecimiento salvaje. ¿Os imagináis aguantar a un tanque sólo con estas dos herramientas? Seguramente fuese imposible. De esta manera, como en mi día a día como healer de raid uso esos dos hechizos, me interesa mejorarlos en la medida de lo posible; si optase por centrarme en curar a un único objetivo durante un encuentro, posiblemente tendría que estudiar mejorar nutrir. Espero que con este ejemplo hayáis captado la esencia de lo que quería dar a entender.

En resumen, los apartados dos y tres podríamos compactarlos en “cada druida es un mundo, y lo que le funciona al vecino no tiene por qué hacerlo conmigo.”

4. Explicación detallada de las hojas de talentos.

Aunque mi idea es ofrecer únicamente dos hojas de talentos, espero dar las explicaciones necesarias para que vosotros mismos podáis crear vuestras propias hojas de talentos personalizadas, que se adapten a cada caso particular.

En primer lugar, vamos a trabajar pensando que vuestra labor habitual será la de curar a la raid (estaría casi seguro de que será así en la mayoría de las ocasiones). También asumiremos que habéis sido lo suficientemente convincentes como para que vuestro Raid Leader incluya en la configuración de la raid a un paladín retribución o druida lechúcico, y a un chamán que os ponga el totem de cólera de aire. Así pues, equipamos nuestro conjunto de healer y nos fijamos en el índice de celeridad que alcanzamos.

  • Si es inferior a 735, invertiremos tres puntos de talentos en enfoque celestial.
  • Si está comprendido entre 735 y 856, usando ciertas tablas podemos invertir entre uno y tres puntos en enfoque celestial. Estás tablas las podemos encontrar en cualquier foro de theorycraft de World of Warcraft.
  • Si es superior a 856, podemos permitirnos el lujo de no invertir ningún punto en enfoque celestial. No obstante, me gustaría dejar claro un punto. Si únicamente curamos a raid, aunque tengamos más de 856 de índice de celeridad, puede ser rentable invertir en enfoque celestial para cubrirnos las espaldas un poco ante posibles ausencias de esas clases que nos aportan celeridad.

De esta manera, seguramente nos veamos obligados a invertir puntos de talentos en la rama de equilibrio de nuestro druida. ¿Qué camino escogemos para llegar a enfoque celestial maximizando el rendimiento de un healer? Estimo que hay tres talentos básicos en esa rama que ayudan sobremanera a optimizar nuestra curación, y son génesis, resplandor lunar y esplendor de la naturaleza (amen del propio enfoque celestial que recordemos es nuestro objetivo). Con génesis mejoramos la sanación de nuestro Hot, con resplandor lunar reducimos el coste de cada hechizo y con esplendor de la naturaleza incrementamos la duración de alguno de nuestros hechizos. Estos tres talentos, como podéis observar, son bastante poderosos, por lo que cabría esperar que estuviesen presentes en mis dos recomendaciones de talentos.

El hecho de escoger esplendor de la naturaleza nos obliga a invertir dos puntos en majestuosidad de la naturaleza, que curando a raid no nos será de mucha utilidad, puesto que no usaréis mucho ni nutrir ni toque de sanación (¡y espero que tampoco peguéis!). De esta manera, ya tenemos 11 puntos de talentos colocados en la rama de equilibrio, pero necesitamos invertir algunos más para poder acceder a enfoque celestial. Mirando los talentos disponibles que pueden mejorar de alguna manera nuestra curación, yo recomendaría invertir tres puntos en gracia de la naturaleza y uno en zarzas. Si bien gracia de la naturaleza pocas veces se activará curando a raid, porque siempre lo haréis a base de HoT, es posible que en algún momento puntual la cosa se complique y tengáis que tirar de esos hechizos de sanación no periódicos y os salte cuando dicho hechizo sea crítico (que, todo sea dicho de paso, pocas veces será ya que los druidas dejamos bastante de lado el tema del índice de golpe crítico para curar a raid). En cuanto a zarzas, podríamos decir que es la mejor opción dentro de lo que tenemos disponible una vez hemos gastado 14 puntos de talentos. De esta forma, alcanzamos los 15 puntos de talentos y podemos colocar tres más en enfoque celestial.

¿Merece la pena seguir bajando en esta rama para mejorar nuestro healer? Opino que bajando ya 18 puntos en ella, nos vemos obligados a sacrificar algunos talentos interesantes de la rama de restauración. Seguir bajando por la rama de equilibrio supondría que dicho sacrificio fuese aun mayor y por ello no lo recomiendo.

Pasemos pues a estudiar cómo invertimos los 53 puntos restantes en la rama de restauración. La elección de talentos para la primera fila resulta bastante obvia cuando nos detenemos a leer la descripción de furor, talento que aporta poco o nada a nuestra labor como healer. Así pues, invertiremos dos puntos en mejorar nuestra marca de lo salvaje (y el don de lo salvaje) para que nuestro aporte a la raid con ese buff sea mayor (amén de que a nosotros nos aumenta nuestros atributos), así como tres puntos en enfoque de la naturaleza, útil en determinados momentos donde estemos recibiendo daño y necesitamos lanzar alguno de los hechizos listados.

Por lo que respecta a la segunda fila, como nuestro papel será la curación de raid y pocas veces utilizaremos toque de sanación, vamos a olvidarnos de colocar ningún punto en naturalista. Invertiremos tres puntos en cambio de forma natural, más por el hecho de conseguir el talento asociado a él que por lo que éste ofrece, y dos puntos en sutileza. Aquí es posible que penséis que rara vez vais a tener problemas de amenaza o disipación de hechizos, y estáis en lo cierto. No obstante, también os digo que toque de sanación rara vez lo usaréis, por lo que reducir su tiempo de lanzamiento tampoco aporta grandes ventajas. Aun así, en este momento, cada druida, según su forma de curar puede optar por uno u otro talento.

En cuanto a la tercera fila, comentar que cada uno de los talentos que allí ofrecen es fundamental. Intensidad, por permitirnos regenerar maná mientras estemos en combate; augurio de claridad, por ofrecernos de vez en cuando lanzar hechizos con coste cero de maná; y maestro en cambio de forma, por incrementar nuestra sanación total. Sin duda alguna recomiendo invertir en cada casilla el máximo número posible de puntos y pasar sin plantearse más cuestiones a la siguiente fila.

Llegamos a la cuarta fila y encontramos rejuvenecimiento mejorado. Es uno de los hechizos que más vamos a utilizar, por lo que cualquier mejora que sobre él efectuemos va a ser bien recibida. Colocando tres puntos de talentos en él alcanzamos los diecinueve, por lo que necesitamos uno más para continuar bajando por esta rama. Se abren tres opciones aquí, completar sutileza, añadir un punto más a naturalista o invertirlo en espíritu sosegado. Dado que rara vez usaremos el toque de sanación (y en cambio sí veo más posible que en alguna ocasión debáis lanzar nutrir) o tendremos problemas de amenaza, mi recomendación es invertir en espíritu sosegado.

Alcanzamos la quinta fila así, en la que encontramos presteza de la naturaleza. No es un talento imprescindible, y seguramente en muchos encuentros no lo utilicéis, pero puede resultar un salvavidas cuando tiréis de este hechizo junto con un toque de sanación o nutrir (y preferiblemente lo uséis en macro, puesto que presteza de la naturaleza no consume un GCD). En cambio, don de la naturaleza sí que lo considero básico, por el incremento de sanación que supone, por lo que colocar cinco puntos de talentos ahí os puedo garantizar que será una buena inversión. A tranquilidad mejorada apenas le veo utilidad por las pocas ocasiones en las que lanzaréis ese hechizo en raid, por lo que pasamos de él sin mayores contemplaciones.

En la sexta fila nos encontramos con una de esas situaciones “incómodas”. Hasta el momento llevamos gastados unos 25-26 puntos de talentos y llegamos a un par de talentos que apenas podremos exprimir cuando curamos a raid. O bien mejoramos el toque de sanación y nutrir, o bien incrementamos la probabilidad de crítico de recrecimiento. Por un lado, los dos primeros hechizos apenas los usaremos para curar a la raid, y por otro lado, es tan bajo el índice de crítico que alcanzamos con el equipo de ICC que aunque lo mejoremos un 20-25%, sigue quedándose en una cifra muy exigua para mi gusto. No obstante, yo recomendaría decantarse por esta última opción (obsequio de la naturaleza) e invertir en la mejora del recrecimiento los puntos necesarios para continuar bajando por la rama de restauración.

En la siguiente fila encontramos alivio presto, un buen hechizo con un cooldown relativamente bajo que nos permite subir a aquella persona que se nos esté escapando de las manos. Personalmente no es que lo use siempre que sale del cooldown, pero sí es cierto que en cada boss suelo tirar de él, bien en el tanque o en alguno de esos dps que, por el motivo que sea, recibe una gran cantidad de daño en poco tiempo. Por otra parte, espíritu vivo es importante rellenarlo, ya que supone mejorar nuestra recuperación de maná y, con la ayuda de árbol de vida mejorado, nos dará un extra de poder de hechizos. Perfección natural es un talento que veo más enfocado al ámbito de jugador contra jugador, por lo que volvemos a necesitar volver hacia atrás y colocar algún punto en aquellos talentos que no son realmente útiles para curar a raid, pero si puede resultar beneficioso contar con ellos si la cosa se complica. La elección, después de todo lo que he escrito, sabréis que debe correr por vuestra cuenta y dependerá de vuestras condiciones.

En la octava fila invertiremos cinco puntos de talentos en rejuvenecimiento potenciado, por el mismo motivo que mencioné arriba. Rejuvenecimiento va a ser el hechizo que más usemos curando en raid, y la mejora que ofrece este talento es importante. Ahora se nos plantea una disyuntiva, ¿revitalizar o semilla viviente? Siguiendo la filosofía que estoy llevando en este apartado, intuiréis que voy a decantarme por revitalizar. Usando rejuvenecimiento continuamente y crecimiento salvaje cada vez que sale de cooldown, este talento puede ayudar mucho a la raid. No quiero decir con esto que semilla viviente no merezca la pena, sino simplemente dado que salta con hechizos que para mi no son habituales no veo que le vaya a sacar el rendimiento que se le saca a revitalizar.

Llegados a este momento, exceptuando piel de corteza mejorada, los talentos que quedan en la rama restauración son imprescindibles. La transformación en árbol de vida y su mejora proporciona unos bonus que nadie dudará en sacrificar. Don de la Madre Tierra, después de todo lo que he escrito en el segundo apartado de este artículo, espero haya quedado patente que cualquier ayuda en la celeridad es bien recibida (es más, en caso de no colocar puntos de talentos aquí, las mencionadas cifras “mágicas” de índice de celeridad aumentarian considerablemente). Por último, crecimiento salvaje es nuestro hechizo básico de curación en área, y no podremos presicindir de él.

De esta forma, tras el largo recorrido, llegamos a la deseada hoja de talentos que yo recomendaría para un healer con bajo índice de celeridad o centrado normalmente en curación de raid.

Talentos

Continuemos ahora explorando algunas opciones más de cara a los talentos de nuestro druida. A medida que vayamos adquiriendo equipo de ICC es muy posible que superemos incluso la cifra de 856 de índice de celeridad. Se abriría aquí un pequeño período de reflexión, en el que deberíamos plantearnos si es conveniente hacer un reajuste en nuestros talentos. Únicamente vuestra experiencia en raid os dirá qué es aquello que más os conviene.

Suponiendo que nuestra labor habitual es curar a la raid y que en ésta siempre hay presente un paladín retribución o un druida con forma de lechúcico y, además, un chamán que os pone el tótem de cólera de aire, es posible que os interese entonces olvidaros de enfoque celestial y gracia de la naturaleza, en la rama de equilibrio. Así pues, podríamos utilizar esos puntos dentro de la rama restauración para mejorar las curas a un objetivo que tenemos disponibles. No obstante seguiría viendo esta estrategia como un pequeño salvavidas por si se complica el boss de forma inesperada con una caida de nuestro healer de tanques o su muerte, y nos veamos obligados de apoyar su curación de forma más intensa. Sin embargo, también me gustaría advertir un punto en este momento.

Aunque mejoremos las curas a un objetivo, hemos de tener en mente que posiblemente la configuración de nuestro equipo no sea la más idónea para la curación a un objetivo. Simplemente hay que pensar en la cantidad de índice de golpe crítico y de poder de hechizos que habremos sacrificado en favor de conseguir unas cifras tan elevadas de índice de celeridad. ¿Una posible solución? Poseer un “armario de ropa de cuero” lo suficientemente amplio como para permitir adaptaros a las diferentes situaciones que se planteen para vuestros druidas.

Una vez dicho, aquí expongo alguna de las sugerencias para el caso que estamos analizando, recordad: índice de celeridad por encima de 856, disponibilidad de buffos que aportan celeridad siempre presentes, curación a raid como objetivo principal y disponibilidad de recursos mejorados por si, ocasionalmente, hemos de curar de manera intensa a un objetivo:

Talentos – Opción A

Talentos – Opción B

Como veis, es ir adaptando los talentos a nuestras necesidades (y no a la inversa). En mi caso particular, aun teniendo en estos momentos 858 de índice de celeridad, llevo una hoja de talentos del estilo 18/0/53, por ausencias repetidas de algunos de esos buffos que aportan celeridad y, además, en raras ocasiones debo centrarme en levantar a un objetivo que está recibiendo mucho daño.

Por el momento, he centrado mi interés en analizar diferentes hojas de talentos cuando el druida está centrado en la curación de raid. ¿Qué sucede si vuestra labor habitual es la curación de tanques? Para empezar, personalmente opino que el druida, aun siendo capaz de llevar a cabo esa labor, no es el healer más indicado para ello. ¿Qué talentos escoger? La verdad es que espero haber dado las suficientes indicaciones como para que vosotros mismos podáis ser capaces de elaborar una hoja de talentos. Vuestro equipo será algo diferente del que lleva un druida centrado exclusivamente en curar a raid, y alcanzar un segundo de GCD dejará de ser vuestra mayor prioridad, puesto que en la mayoría de ocasiones mientras lancéis un hechizo con tiempo de casteo pasará dicho GCD. Yo me decantaría por una hoja de talentos similar a la mostrada antes y etiquetada como “opción A”, con leves variaciones para que se adapte a vuestro estilo de juego.

Con todo lo expuesto hasta el momento doy por finalizado este artículo, aunque no descarto introducir algunas modificaciones si lo creyese conveniente. Espero os haya sido de utilidad ^^.

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